miércoles, noviembre 08, 2006

hallazgo en una agenda de 2005

No es cierto que en lo escrito se dicen más cosas que en lo hablado. Hay tal vez más atrevimiento.

Mis textos los veo como vagones de un tren, no narran, no llegan a un fin, recorren campos, senderos, cada uno con su color, con su búsqueda; unos imaginados, otros vivídos. Atender ese medio, hacer o decir, en la ambigüedad de lo que se esconde y se sugiere al mismo tiempo, los textos que he escrito son de un inframundo con huecos o agujeros negros que pertenecen a la historia del lector, en ningún modo al que lo escribe, en este caso yo...

El discurso de lo inútil de una vida puzzle, que tiene más que ver con la sensación o emoción, extrapolable a cualquier experiencia individual... mi búsqueda es más filosófica o estética, más de sentido que de sentimientos, el objeto no es otro que preguntar, requerir, provocar a mi propia mente, qué hay al otro lado, de la propia verdad, de la realidad o del otro.

Sólo si se hace en un estado reflexivo,
puede llegar a un boceto,
varios rayos entrecruzados,
te desencuentro,
ligado al recuerdo de los sueños,
mientras una luz púrpura
centellea en el charco del asfalto,
un rostro, dibujado
amorosamente, luna pálida
que abraza la noche,
vuelve para abrazarme,
regresa para atravesarme!

(16-04-05)

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